Nuestro viaje a Basilicata

Este año muchomasqueidiomas.com ha propuesto un viaje de inmersión lingüística en Italia, concretamente a  Basilicata, y una docena de entusiastas estudiantes no hemos dejado pasar la oportunidad. Y que fortuna la nuestra, ¡nos lo hemos pasado fenomenal! Hemos recorrido una región que nos ha sorprendido por la belleza de sus paisajes, la calidez de su gente y una riqueza cultural que echa por tierra el estereotipo de que Basilicata es solo una tierra  de colinas y ovejas. 

Craco, ¡la ciudad fantasma!

Metaponto

Cada actividad propuesta fue una ocasión de profundizar desde ángulos diferentes  en la historia, las costumbres y las realidades de los lugareños. Los museos, iglesias, el recorrido las ciudades a pie (incluida una ciudad fantasma) y los distintos  talleres a los que hemos asistido han sido muy interesantes: hemos aprendido a hacer cerámica, pan, pasta y hemos degustado vinos y aceites, y cada experiencia nos ha acercado más a las tradiciones de esta región y de sus habitantes…¡Ah! ¡y además  nos hemos dado un baño en el Mar Jónico!

Laboratorio del pan

Destacable el nivel de los guías locales, que lejos de ser “máquinas reproductoras de datos”, fueron generosos, entusiastas y simpáticos en su manera de presentar la información durante el viaje y también  muy receptivos a nuestras preguntas (variadas y no pocas). Creo que son tan conscientes de vivir en una región prácticamente ignorada, que valoran y aprecian a aquellos que nos acercamos con verdadero interés.  Y ésta es una característica general de la gente de Basilicata, que se sorprendió más de una vez de ver a un grupo de españoles que se toma el trabajo de hablar italiano. La gente es sencilla pero auténtica, no te tratan como a un turista más , te hacen sentir bienvenido, están pendientes de ti e intentan resolver y ayudarte en lo que está en su mano, y siempre con buen humor y una sonrisa .

Párrafo aparte merece la gastronomía….¡todo exquisito! Hemos comido rico, variado y abundante. La idea del viaje era comer a kilómetro cero, pero hemos conseguido acortar las distancias y ¡hacerlo casi a centímetro cero! Hemos probado platos típicos caseros elaborados con los ingredientes del lugar: embutidos, quesos, entrantes,  distintas pastas hechas a mano con diferentes salsas (y no precisamente las más conocidas). Hemos atacado/devorado lo que nos han puesto delante y no hay plato que nos haya defraudado. Que Italia en gastronomía es mucho más que pizza y macarrones, ya lo sabíamos, ¡pero hemos podido comprobarlo in situ y en persona!

Ojalá mis palabras reflejan cuan agradecida y  feliz que estoy de haber podido concretar esta experiencia inolvidable y de haberla podido compartir con  cada uno de los integrantes del grupo (los autoproclamados “I Cruschi”). Todos y cada uno ha puesto lo mejor de si y hemos sido capaces de convivir en armonía y disfrutar y compartir cada momento. Un GRACIAS enorme alla nostra Romina, ideóloga y artífice de esta aventura, quien nos ha acompañado durante  ocho días, con su simpatía y sonrisa permanentes.

Carola Burgwardt Mina

Un viaje a Basilicata y la Puglia

Viajar es un gran placer. Cuando viajo siento emociones calladas y estados de ánimo que me llevan a querer descubrir algo más de ese sitio o del siguiente. Cuando vuelves sientes que has inyectado más oxígeno al cerebro y te siente formar parte de este mundo inmenso, esperando impaciente el próximo viaje. A pesar del cansancio constante y de los contratiempos. Mi lema ha sido: Se viaja para pasarlo mal y disfrutar. Y pasarlo mal no tiene por qué formar parte del viaje, pero suele ser inevitable, por los cambios de horarios, comidas, caminatas, malentendidos, contratiempos y demás perturbaciones aleatorias. Y aún así, cuando se recuerda el viaje, esos contratiempos se recuerdan con humor y con la satisfacción de haberlos superado.

Yo distingo entre viajero y turista. Y me considero viajero. El turista viaja en viaje programado, no asimila lo que ve, está más pendiente de la calidad del hotel, y de la hora de las comidas; la historia le parece repetitiva y siempre está comparando su propio país con el que visita, y por supuesto, el país visitado sale mal parado. Los hábitos y costumbres de otros le resultan ajenos y no asimilables. El turista viaja como su maleta, acumula etiquetas de los sitios que visita, y sus relatos de viaje son cortos e impersonales.

Retengo en mi haber estancias en otros países, viajes interminables en coche, penosos y divertidos viajes en autostop, viajes en moto, e innumerables esperas en aeropuertos. Mi afición a esa fuga de descubrimientos me ha llevado a trabajar en entorno internacional, lo que me obligaba a viajes, a veces repetitivos y de tipo relámpago, pero con la promesa de hacer escapadas “para turistear” o sentirme viajero, intentado saber algo más de esos sitios.

Desde el primer comentario de Romina, sobre un viaje Italia, barajando la posibilidad que fuera a una región meridional, no lo dudé. Enseguida mostré mi interés. A pesar de que lo dijo mucho antes del verano y que yo no sabía ni tendría dinero o estaría agotado en septiembre para otro viaje, pero quería estar atento si al fin tomaba forma.  Confío en su sentido de la organización, y sabía del estímulo que supone un viaje para acelerar y motivar el aprendizaje del idioma que hacía poco había empezado.

Como pudimos ir comprobando. Romina, “capagruppo”, sabe organizar un viaje. Su energía y vitalidad, su antena para captar detalles y reacciones, su capacidad de pastoreo de una cuadrilla heterogénea, su facilidad para no perder la calma en los contratiempos, y sobre todo, su amplitud de visión por el dominio de al menos 5 idiomas y de haber vivido, no sólo en Italia y España, sino también en Alemania, le confiere capacidad de organizar. Sabemos que los alemanes no saben hacer las cosas mal. Además, no sólo nos conducía, sino que seguía preparando sus actividades de cara al nuevo curso, lo que le obligaba a simultanear el viaje con múltiples llamadas, correos y planing en su oficina volante.


Resumir el viaje sí que puede ser tarea complicada. Un grupo de 13 en una semana, en septiembre, a dos regiones, la Basilicata y Puglia, visitando 10 “paesi” curiosos e interesantes, desplazándonos en un autocar para nosotros, con desayuno y cena solucionados, noches en casa rural y “alberghi” más que correctos, incluyendo guías muy competentes en cada parada. Hemos pateado castillos, museos, bodegas, granjas y casas de labor, playa, restaurantes, callejuelas, cuevas, puertos, iglesias y catedrales, palacios y teatros, en una variedad infatigable y en sabia combinación.  Pero lo más atractivo del viaje fueron las sorprendentes actividades y laboratorios, del pan, de cerámica, de pasta, de aceite, de vino, y las constantes tareas y ejercicios del idioma, incluso en los desplazamientos y cenas, que reforzaron nuestro espíritu de grupo y promovían el “divertimento”.

Laboratorio de pasta

Laboratorio de cerámica

En suma, una región que no acostumbra a recibir mucho turismo, a precios que ya no se encuentran, y que nos contagiaron su pasión por mantener los elementos tradicionales, su elaboración artesanal que les confiere ese pasión por la buena mesa saludable de productos de la zona. Un viaje ilustrado con fotos que repasaremos y que nos anima a otro viaje a la Italia meridional.

Imagino que cualquier región de Italia resulta increíblemente interesante por su gente, su comida, su arte, su paisaje, su arqueología, su historia, su clima ……y demás. También lo encontramos aquí. 

Casi todos habíamos estado ya en Italia. Ninguno conocíamos el sur.  Que imaginábamos parecido a Andalucía o Extremadura. Nada más distinto. “Montagnesca  y collinosa”. Muy verde. Con pueblos en lo alto de sus montañas o agarrados a sus laderas. De carreteras serpenteantes y tráfico nervioso. Casas de piedra arenisca, que recordaba a Baleares. Incluso sus persianas. Una región de gente afable, generosa, donde te dan de comer como si no hubiera un mañana, con recetas propias y productos kilómetro cero, los quesos de su vaca podólica, dulces y helados, fusilli y orecchiette, vino de mesa que se puede beber, aceite virgen extra extra. El magnífico pan de leña. El café, que en otros países decimos “espresso” para diferenciarlo, aquí se llama café normale;  lo sirven con agua, que se toma antes del café, que suele ser de buena calidad, y en cafetera italiana. ¡Y cuesta 80 céntimos!!!! Sus licores de almendra o limón. Y un antipasto pantagruélico. ¡Y el CRUSCHI!!! Un manjar que no se describe, sino que se descubre. Sentarse a la mesa no es llenar el buche, es una ceremonia, un protocolo, una degustación, un vocabulario propio.

¡I Cruschi!

Le orecchiette

Pero nuestro viaje no era de turismo, sino de inmersión lingüística. Lo demás se nos dio por añadidura. Hay palabras en italiano que ya no se me olvidan. Vimos los efectos de vivir en una zona de seísmos, conocimos lo más relevante de su intensa y convulsa historia, donde das una patada a una piedra y aparecen restos arqueológicos. El paleolítico, griegos, romanos, sarracenos, normandos, aragoneses, franceses, la unificación, la guerra mundial, y qué sé yo cuántos más, están todos allí. Y lo difícil y caro que debe ser mantener y excavar tanta historia. 

Matera

Me sorprendió que las casas rurales (agriturismo) son realmente eso, casas rurales donde han hecho habitaciones acondicionando un establo. Una muestra más de cierta autenticidad que ya no se ve. La visita al frantoio (almazara) fue impactante. No sólo por la pasión con la que nos lo contaba, sino por el meritorio esfuerzo de alguien que no se dedicaba a eso, decide invertir en un producto tradicional de la zona como el aceite, y consigue en pocos años, con pocas hectáreas, dejar un negocio en marcha para la familia de sus dos hijos, hacer un aceite de calidad a 14 euros el litro y exportar a varios países.

Me dejo mucho en el tintero. Y lo dejaré para que lo rellenen los otros del grupo. Desde luego, este viaje me ha reconciliado con los viajes programados. Ya no quiero sentirme ni turista ni siquiera viajero. Ahora sólo alumno. Y si fuera aplicado lo habría escrito en italiano. En la próxima lección.

Juan Luis García Revuelta

Giovanni Boldini sbarca a Madrid

Hasta enero de 2020 la Fundación MAPFRE de Madrid acogerá la primera exposición en España del pintor italiano Giovanni Boldini. Uno de los artistas que mejor representó el espíritu y el estilo de vida de los nobles de París entre los siglos XIX y XX.

 

Boldini y la pintura española a finales del siglo XIX. El espíritu de una época. Così si intitola la primissima mostra in territorio spagnolo del pittore ferrarese, considerato uno dei più importanti ritrattisti italiani della Belle Epoque.

La mostra, che si terrà nella Sala Fundación MAPFRE Recoletos a Madrid, ospiterà 124 opere, di cui più della metà appartenenti a Boldini e la maggioranza provenienti da collezioni private italiane e straniere.

Curata da Francesca Dini a Leyre Bozal Chamorro, l’esposizione contestualizza l’arte di Boldini affiancando ai suoi quadri opere di artisti spagnoli presenti a Parigi negli stessi anni, inseriti negli stessi ambienti culturali e quindi partecipi dello spirito dell’epoca. Per citarne alcuni: Mariano Fortuny, Raimundo de Madrazo, Román Ribera, Joaquín Sorolla e Ignacio Zuloaga.

 

Giovanni Boldini nasce a Ferrara nel 1842, fin da giovane eredita la passione per la pittura dal padre e frequenta corsi di pittura nella città natale. Successivamente, si iscrive all’Accademia di Belle Arti di Firenze dove inizia a frequentare gli ambienti culturali e artisti dell’epoca.

Dopo un soggiorno in Francia, che lo avvicinerà ulteriormente al mondo dell’arte grazie anche alla conoscenza di alcuni pittori impressionisti, nel 1870 si trasferisce a Londra per lavorare in uno studio nella zona aristocratica della città.

È in questo periodo che il suo nome inizia a farsi strada nella scena artistica londinese, diventando uno dei ritrattisti più famosi.

Giovanni Boldini, La marchesa Luisa Casati con un levriero (1908)

 

L’anno dopo torna a Firenze e, nel 1872, si trasferisce a Parigi, dove aprirà uno studio e vi rimarrà fino alla sua morte nel 1931.

Il suo stile unico, fatto di pennellate allungate, eleganti e dinamiche che ricordano il movimento, attrasse personaggi di spicco, aristocratici e nobildonne, che spesso si trasformarono in sue amanti, e risultò perfetto per rappresentare lo spirito della Belle Epoque. Fu questa l’epoca a cavallo tra Ottocento e Novecento, caratterizzata da modernità, romanticismo, vanità e quella nota effimera che ben rappresenta Boldini nei suoi dipinti.

 

Le sue opere, infatti, raffigurano ritratti mondani di bellissime donne vestite con abiti lunghi, lussuosi e adornati, ma anche gente comune, frequentatori di bar e locali. Un ritratto che risalta sugli altri è quello del compositore Giuseppe Verdi.

Dopo la sua morte, Boldini venne parzialmente dimenticato ed etichettato come artista di una moda passeggera. Solo nei primi anni Sessanta la sua arte ottenne un riconoscimento pubblico nella scena artistica, diventando fonte di ispirazione per gli artisti futuristi.

 

La mostra rimarrà a Madrid fino a gennaio 2020 e sarà un’ottima occasione per vedere da vicino questo pittore non conosciuto in Spagna come la sua grande arte meriterebbe.

 

Giovanni Boldini, Ritratto di Giuseppe Verdi (1886)

 

 

 

La colonna sonora italiana nella seconda metà del XX secolo

Gianni Anastasi – desde siempre apasionado observador de la vida social y política de Italia – y Nico di Palo – músico italiano de primer nivel y voz inimitable de los míticos New Trolls – se encuentran. De este encuentro nace Il rumore dell’impatto (El ruido del impacto, ed. Aerostella, Milán): un trabajo escrito a cuatro manos que habla del desarrollo del Bel Paese a partir del final de la segunda guerra mundial, de las contradicciones y de los distintos pasajes socio-políticos que marcaron el llamado «boom económico» y de la banda sonora que acompañó esos cambios. Hoy tenemos el privilegio de convertirnos en testigos de todo ello, y de aquel paso del «blanco y negro» al «color» que se produjo en 50 años de Historia de Italia. Y queremos hacerlo por medio de la música. Un paralelismo entre vivencias de una sociedad y cambios musicales y éticos. Los unos unidos a los otros. Unos determinantes para los otros.

 

Parlare della musica italiana dagli anni ’50 alla fine del XX secolo è un compito arduo, perché ripercorrere la sua storia significa, inevitabilmente, attraversare la Storia con la S maiuscola, quella del Bel Paese.

Parliamo di quel Paese che, reduce da una lunga dittatura e da uno spaventoso dopoguerra, si rimetteva in piedi poco a poco, socialmente, politicamente e anche infrastrutturalmente, sulle note di uno swing di importazione americana che avrebbe ceduto il posto ai primi vagiti del rock and roll made in Italy, con Renato Carosone, Adriano Celentano e i cosiddetti «urlatori» come suoi principali esponenti.

Ma la colonna sonora della ricostruzione non veniva solo da oltreoceano, anzi. Arrivava sugli schermi delle prime televisioni in bianco e nero direttamente dalle rive del Mediterraneo. Per la precisione da Sanremo, la patria del festival più prestigioso e melodico d’Europa.

Domenico Modugno canta Volare a Sanremo 1958

Negli anni ’60, il periodo del boom economico legato alla ricostruzione finanziata dal Piano Marshall, la riconquistata pace sociale viene violentemente scossa dagli effluvi della rivolta che, partendo dalla Sorbona di Parigi, invade inesorabilmente come una metastasi il resto d’Europa… e l’Italia.

Le note di accompagnamento cambiano.

Perché sono cambiate le domande che saturano l’atmosfera, così come le risposte che si danno a queste. The answer my friend is blowin in the wind… “la risposta sta soffiando nel vento”, cantava Bob Dylan.

Ma la risposta a cosa?

A tutte le domande rivolte ai signori della guerra, ai padroni della cultura, ai guru della moda, ai docenti legati a un insegnamento ormai superato, alle dittature ancora molto presenti nel mondo, al razzismo non risolto ovunque e alle religioni viste come catene e non come fonte di liberazione.

E il ’68, oltre a scardinare l’ordine sociale, adotta come colonna sonora i temi delle nuove band che, sulla scia dei Beatles e dei Rolling Stones, danno vita a una musica molto nuova per quanto ancora molto italiana e mediterranea. I New Trolls, i Nomadi, l’Equipe 84, i Corvi, i Camaleonti, i Dik Dik, i Ribelli, la Formula Tre… e i cantautori, con Lucio Battisti in testa.

Lucio Battisti 1

Poi nell’agosto del ’69, il festival di Woodstock fa il resto, catapultando anche in Italia le forme, l’estetica, le movenze e la nuova filosofia del peace and love, tramite i suoi migliori esponenti musicali: Jimi Hendrix, Carlos Santana, Joe Cocker, Led Zeppelin, Genesis, King Crimson e un lungo eccetera portano nei nostri palazzetti dello sport non solo tutta la loro nuova carica musicale ma anche i venti della rivolta al vecchio, a tutto ciò che non è più attuale.

Il risultato è una nazione in subbuglio ormonale-generazionale che ha la «propria» colonna sonora, mentre le gonne si accorciano, le cravatte scompaiono, le camicie diventano a fiori, i pantaloni a zampa d’elefante e i barbieri notano la crisi. Si parla di India, di «sguardi interni», di beat generation, e le prime droghe leggere cominciano a lasciarsi dietro il loro inconfondibile odore anche sulle rive delle coste italiane.

Quest’ondata di novità travolge persino il neorealismo italiano – il cinema della risata che piange – e lo fa a tal punto da spazzarlo via gradualmente, per lasciar spazio ai nuovi talenti che propongono un’angolatura diversa sulla realtà: è il momento di Fellini, di Antonioni, di Risi, e poi di Rosi, di Bellocchio, dei fratelli Bertolucci…

È proprio in questo calderone che spuntano i New Trolls, quattro ragazzi genovesi che, spinti da Fabrizio de André, loro mecenate, sfornano l’ineguagliabile «Concerto Grosso per i New Trolls», il primo esperimento italiano di rock sinfonico con orchestra, un’orchestra diretta da Luis Enríquez Bacalov, vincitore nel 1996 dell’Oscar per la colonna sonora de «Il Postino”.

Sono loro i pionieri del nuovo sound e sono loro a vivere in prima persona quella rivoluzione. A 360 gradi.

Purtroppo, col decennio successivo, quei grandi fermenti politici ed esistenziali – accompagnati da una colonna sonora che nel frattempo è cresciuta ed è migliorata esponenzialmente in qualità – si vedranno inquinati dal triste fenomeno del terrorismo e delle opposte fazioni. Sono gli anni ’70, gli anni del rapimento e dell’assassinio a mano delle Brigate Rosse (almeno ufficialmente) dello statista Aldo Moro, progettista della grande alleanza tra i cattolici e la sinistra storica italiana.

Aldo Moro - Brigate Rosse

E di fronte a tutto ciò Sanremo rimane lì, ricoperta di fiori, pronta a testimoniare, con il suo Festival conosciuto nel mondo, che «tutto deve cambiare perché tutto resti immutato», per dirla con le parole del Principe di Salina. Resiste, impavido, alle spinte delle nuove ondate musicali, malgrado i cambiamenti di costume, le centinaia di morti degli anni ’70, le carceri speciali, la mafia, la camorra, la ‘ndrangheta, gli scandali politici e il malgoverno che in tutti quegli anni caratterizzano la vita quotidiana della Bella Italia. Canta che ti passa!, recita un diffuso modo di dire.

Per concludere: scrivere la biografia di Nico di Palo è stato solo un pretesto per riattraversare gli anni in cui il Bel Paese sperimentò, a tutti i livelli, quella graduale ed inarrestabile trasformazione che lo fece passare dal «bianco e nero» al «colore». Perché il grande cambiamento musicale e di costume, di cui il cantante dei New Trolls è stato uno dei maggiori protagonisti ed io un semplice, ma attento, spettatore, non può essere analizzato fuori dal suo «brodo di coltura» naturale, cioè quello di una grossa e permanente tensione politica e culturale.

O viceversa?

Gianni Anastasi

muchomasqueidiomas.com apre le sue porte con un aperitivo tutto italiano

El jueves pasado muchomasqueidiomas.com abrió sus puertas y lo celebró con un aperitivo italianísimo. Aprovechamos la ocasión para contaros la historia de este ritual tan de moda hoy en día en Italia y la del rey de la fiesta, el Spritz. También os invitamos a uniros a nuestras noches de intercambio lingüístico donde tendréis la oportunidad de conocer a nativos italianos y a españoles que, como vosotros, “tienen el gusanillo” de hablar la lengua del Bel Paese.

aperitivo_nonsolocaffe

Un gruppo di persone di età e nazionalità diverse -italiana, spagnola, tedesca, venezuelana- ma con, in comune, un tratto distintivo: la passione per l’Italia e per l’italiano. Così ha aperto le sue porte giovedì scorso muchomasqueidiomas.com, e lo ha fatto in un ambiente d’eccezione: il Ristorante Più Trentanove di Calle Pedro Muguruza 1, a Madrid. L’incontro, a base di musica e di un aperitivo così veracemente italiani che «sembrava di essere in Italia» (come ha concluso qualcuno dei partecipanti) è iniziato intorno alle 19.30 per terminare a notte fonda. In quanto alla ragione del raduno, la grande voglia di stare insieme e conoscere gente nuova, il tutto parlando italiano. Oggi, a una settimana esatta dal grande evento, cogliamo l’occasione per raccontarvi qualcosa sulla storia di questo rituale Made in Italy e su quella del suo grande protagonista, lo Spritz.

 

Cos’è l’aperitivo e da dove viene

La parola aperitivo può designare una bevanda alcolica o analcolica bevuta prima dei pasti per stimolare l’appetito ma anche l’insieme di essa e di ciò che si degusta come accompagnamento (solitamente un ricco buffet con bruschette, mini panini, pizzette, focaccine, pasta), così come la situazione stessa in cui varie persone si incontrano per condividere questo rito ormai così tanto di moda in Italia. Eppure nemmeno con l’aperitivo ci siamo inventati niente di nuovo, perché pare che già gli antichi romani consumassero una bevanda composta di tre parti di vino e una di miele, il mulsum, che aveva la stessa funzione dell’odierno aperitivo. L’aperitivo così come lo conosciamo noi oggi nasce però a Torino, in Piemonte, oltre 200 anni fa, per l’esattezza nel 1786, quando Antonio Benedetto Carpano inizia a produrre l’aperitivo per antonomasia, il vermut. Da allora questo “culto” si è diffuso a macchia di leopardo in tutte le città italiane, dal nord al sud, e si è perso il conto dei diversi aperitivi fra cui è possibile scegliere per prendere parte a questo vero e proprio atto sociale. I più famosi sono, solo per citarne alcuni, l’Americano, il Negroni (anche nella sua “variante sbagliata»), il Rossini e il Bellini, ma il più amato è senza dubbio lo Spritz.

 

Aperitivo_italiano

Lo Spritz                                                                                     

A quanto pare ne dobbiamo l’esistenza ai soldati austriaci che, di stanza nelle regioni occupate attualmente dal Veneto e dal Friuli Venezia Giulia, si videro costretti ad «allungare» i vini veneti, di gradazione troppo elevata per i loro gusti, con acqua frizzante. Di fatto sembra che il nome Spritz derivi dal tedesco spritzen, spruzzare. Questo aperitivo conosce tante varianti quante sono le realtà cittadine che se ne contendono la paternità: i due ingredienti essenziali sono il prosecco e l’acqua gassata (o seltz), a cui viene aggiunta una bevanda alcolica che solitamente è il Campari (bitter di colore rosso rubino) o l’Aperol (di colore rosso e dal sapore dolce amaro). Ognuno di questi tre ingredienti concorre alla realizzazione di questa deliziosa miscela per un terzo e il tutto viene spesso servito con una fetta d’arancia o di limone e, talvolta, con un’oliva.

 

nonsolocaffe

Il tandem linguistico

Nessuno studio teorico ha veramente senso se non si passa alla pratica. Per questo, dopo il nostro excursus sulla storia dell’aperitivo e dello spritz, vi invitiamo ad unirvi al nostro Aperitivo italiano, per vedere con i vostri occhi, toccare con le vostre mani, annusare con il vostro naso, provare con le vostre papille le leccornie di cui vi abbiamo parlato. E affinché la vostra esperienza sensoriale sia delle più complete, offriremo alle vostre orecchie ottima musica e piacevolissime conversazioni in italiano. Cosa aspettate? Mano alle agende! Ristorante Più Trentanove, Calle Pedro Muguruza 1, tutti i giovedì a partire dalle 19.30. Noi e la vostra comunità di “itagnoli” a Madrid siamo ansiosi di conoscervi!

Per informazioni e prenotazioni:

info@muchomasqueidiomas.com o 603 859206 (puoi anche inviarci un semplice whatsapp)